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mardi 6 mars 2012

Iran, Islam, Mexico y Catolicismo...

Feminicidio “por honor”

Seis Estados de México contemplan esta circunstancia como atenuante al juzgar al hombre

La pena oscila entre tres días y cinco años

Protesta contra la violencia de género en Tijuana (México). / GUILLERMO ARIAS (CORDON PRESS)

Todavía hoy en día, seis Estados de la República Mexicana mantienen vigente en sus códigos penales el homicidio por “razón de honor”, una tipificación del delito que contempla una rebaja de la pena para el responsable del asesinato, cuando el hombre “sorprendiendo a su cónyuge, en un acto carnal o próximo a su consumación, la mate”. La condena aplicada en estos casos acaba siendo muy baja, aunque varía dependiendo de la legislación de cada territorio.

En Michoacán, una de las seis entidades territoriales que junto a Baja California Sur, Chiapas, Jalisco, Yucatán y Zacatecas conservan “la razón de honor”, el castigo oscila entre los tres días y los cinco años. Se da la paradoja de que robar una vaca constituye en algunos casos un delito mayor que matar a una esposa.

Además de estas seis, otras 10 entidades federativas del país aplican una disminución de la pena por homicidio con la atenuante de “emoción violenta”, una causa o estímulo tan poderoso como para producir obcecación u otro estado de una dimensión semejante.

Con 1.858 asesinadas en 2009, la violencia machista es una epidemia en México

El Instituto Nacional de las Mujeres(Inmujeres) denuncia que estas disposiciones dejan abierta la posibilidad de seguir atentando contra la vida de las mujeres bajo la justificación de “arrebato pasional”. También advierte de que son contrarias a las declaraciones internacionales de derechos humanos de las mujeres que México ha suscrito. Entre ellas, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), de Naciones Unidas.

La presidenta de la Comisión especial para el Seguimiento de los Feminicidios en la Cámara de Diputados, Teresa Incháustegui, considera necesario trabajar para que haya una armonización legal de los códigos penales de los distintos Estados, pero reconoce las “enormes resistencias” que todavía se encuentran en organismos como la Cámara baja para poner en marcha estas medidas. “En las últimas tres legislaturas presentamos siete iniciativas para tipificar el feminicidio. De ellas, tan solo dos lograron pasar la votación y ahora ambas se encuentran paralizadas en el Senado”, afirma Incháustegui. Una de ellas, lleva esperando allí alrededor de ocho años.

Para Incháustegui, las instituciones también contribuyen a discriminar a la mujer. “Es otro tipo de violencia, la violencia institucional. Cada año hay unas 15.000 violaciones en México y solo en el 25% de los casos se penaliza al agresor; de todos los expedientes por homicidio, únicamente hay sentencia en el 1%”.

El 42,5% de las mayores
de 15 años cree que
debe obedecer al cónyuge

El caso de Grettel Rodríguez, una joven de Yucatán que casi muere a manos de su novio cuando ella le comunicó que quería dejar de verlo, fue especialmente polémico. Tras asestarle en el año 2009 varios navajazos con un cuchillo de cocina en el rostro, el brazo, el estómago, y el cuello —abriéndole la yugular—, el agresor fue detenido cuando trataba de huir. Tiempo después, en el juicio, se reclasificó el delito cambiándolo de “tentativa de homicidio calificado” a otro de “lesiones con la agravante de calificadas”. En total, una pena de un año, ocho meses y 25 días de prisión para el acusado, al que por aquel entonces ya solo le faltaba un mes para salir de la cárcel.

En este caso, tras la puesta en libertad de su expareja y el acoso al que se vio sometida, Grettel Rodríguez logró recurrir la sentencia.

Según los datos de un estudio elaborado entre ONU Mujeres, la Cámara de los Diputados e Inmujeres, en el año 2009 hubo 1.858 feminicidios en México. Los homicidios contra mujeres crecieron de forma exponencial en Durango (casi un 500% de 2007 a 2009), Baja California, Chiapas o Chihuahua.

“La violencia basada en patrones de masculinidad se está convirtiendo en una epidemia en México”, afirma la diputada. Incháustegui apuesta también por incorporar la educación en igualdad al currículo escolar. “Los comportamientos violentos están en todas partes, en la televisión, por ejemplo. No pasa un día sin que en una telenovela veamos a un hombre pegar a una mujer, matarla o violarla”.

La última encuesta nacional sobre la dinámica de las relaciones en el hogar arroja datos preocupantes. Tomando la opinión de mujeres de 15 años en adelante, el 42,5% de las que tienen pareja considera que una buena esposa debe obedecer al cónyuge en todo lo que este ordene. Asimismo, el 43% asegura que ha sufrido algún tipo de violencia por parte de su compañero sentimental.

La violencia física se da más en aquellas mujeres que son económicamente dependientes de su pareja; la emocional, por la contra, sucede en las que trabajan fuera de casa. Estas últimas son las que desafían en mayor medida el esquema tradicional de estereotipos asignados a las mujeres.

dimanche 13 novembre 2011

La mujer, el islam y la primavera arabe...

Las árabes no aceptarán más repúblicas islámicas”

Zainá Anuar, que se define como “feminista y creyente”, lleva más de 20 años empeñada en adaptar el islam a los tiempos actuales

Zainá Anuar, durante el acto de Casa Asia en Barcelona.

Ni las amenazas, ni los insultos han borrado la sonrisa de Zainá Anuar. Tiene 57 años y lleva más de 20 empeñada en adaptar el islam a los tiempos actuales; en devolver al Corán el “carácter vanguardista” que tuvo cuando fue redactado en el siglo VII. Fundadora en 1987 de Sisters in Islam —una ONG de Malasia que lucha contra los extremistas y los conservadores, contra su Gobierno y contra las instituciones por la defensa de la igualdad, la libertad y la dignidad de la mujer musulmana—, Zainá, que se define como “feminista y creyente”, afirma que “la mujer lidera el cambio imparable que se vive en las sociedades islámicas”. Sisters in Islam recibió anoche en Barcelona el premioCasa Asia por su labor en defensa de los derechos de las musulmanas.

Pregunta. ¿Qué opina del anuncio del nuevo líder de Libia de que levantará las restricciones a la poligamia impuestas por el régimen de Gadafi?

Respuesta. Es muy triste que después de una revolución quieran restablecer la poligamia. El reto que ahora enfrentan las árabes es el intento de que los cambios democráticos no se apliquen a las mujeres, pero ellas no permitirán quedarse fuera de la primavera árabe. Las mujeres reivindican sus derechos desde una realidad que ha llevado a muchas a formar parte del mercado laboral y a ser las que mantienen el hogar. Ya no son aquellas de los tiempos del profeta cuya vida se limitaba a la casa.

Las mujeres no queremos ser las parias del mundo

P. Pero, ¿pueden dejarlas atrás?

R. Uno de los mayores éxitos de laprimavera árabe es que psicológicamente ha roto al miedo. Han hecho oír sus voces y ya no se apagarán. El fracaso de la revolución islámica iraní ha enseñado muchas lecciones. Las árabes no aceptarán más repúblicas islámicas.

P. ¿No cree que los mulás pueden secuestrar la revolución como hicieron los ayatolás en Irán?

R. Ese tiempo ha pasado. La sociedad civil no lo permitiría. Laprimavera árabe ha logrado abrir el espacio público y el sentimiento de poder del pueblo. Sus voces han derribado dictaduras asentadas durante décadas.

P. Pero, hay muchos extremistas…

R. En una democracia salen a la luz los extremistas y también los moderados. Sin democracia no hay cambios. El extremismo no es religioso sino cultural. La religión domina la escena política cuando los gobiernos fracasan en mejorar la vida de sus ciudadanos y en crear un espacio público de debate. El autoritarismo y la falta de desarrollo convierten a la religión en la voz contra la injusticia.

P. ¿Cree que la religión ampara a los pobres?

R. Asistimos a la transición de la sociedad rural a la urbana, lo hace que mucha gente se sienta perdida y se acoja a la seguridad que brindan los rígidos principios de la ortodoxia, que fomentan unos hombres que viven desconectados de la realidad. Ellos se han arrogado la capacidad de interpretar el Corán, pero lo hacen paralizados en el tiempo, sin tener en cuenta los cambios operados en estos 14 siglos.

Ellos se han arrogado la capacidad de interpretar el Corán, pero lo hacen paralizados en el tiempo

P. ¿La mujer puede interpretar el Corán?

R. A eso se dedica Sisters in Islam desde su fundación: a promover el conocimiento de un islam que reconoce los principios de justicia, igualdad, libertad y dignidad. Es una lucha dura, pero cada vez que arremeten contra nosotras ganamos más espacio a nivel global.

P. ¿Se beneficia de la represión?

R. La utilizamos. Así, cuando el Gobierno malasio prohibió nuestro último libro, Extremismo islámico y su impacto en el derecho de las mujeres, llevamos al Gobierno a los tribunales. El pasado enero ganamos el juicio, pero lo más importante ha sido el eco que todo esto ha tenido en la sociedad a nivel local y global. Ahora nos planteamos nuevos retos legales contra la discriminación de las musulmanas en Malasia [La ley reconoce la igualdad de derechos de las mujeres de las minorías china e hindú, pero no los de la mayoría malaya debido a su religión islámica].

P. ¿Cómo nació Sisters in Islam?

R. Los políticos no tienen coraje para hacer frente a la opinión pública. Somos la voz de la resistencia frente a unos hombres que interpretan el Corán y la Sharía de forma discriminatoria e injusta para las mujeres. Comenzamos la lucha escribiendo en los periódicos y recurriendo a los medios de comunicación.

P. ¿Las sociedades islámicas están abiertas al cambio?

R. El cambio nos toca hacerlo a nosotras. Hay consenso entre las mujeres de que nuestro momento ha llegado. No queremos ser las parias del mundo. Se ha roto el monopolio de interpretación de lo divino. Se acabó el aceptar la poligamia y el maltrato como nuestra obligación de sumisión al marido.

P. ¿No teme a los extremistas?

Me insultan, me envían correos amenazantes, pornografía… pero no temo por mi vida

R. No. En Malasia no hay una tradición violenta. Me insultan, me envían correos amenazantes, pornografía… pero no temo por mi vida. Los extremistas son hombres que ante su incapacidad de adaptación a la realidad recurren a un lenguaje desesperado. Los tomo como nuevas oportunidades de cambio y un nuevo impulso a nuestro empeño en crear una alternativa de igualdad que rete al extremismo.

P. ¿Esta orgullosa de lo que hace?

R. Sí, he conseguido demostrar que los valores de igualdad, justicia, dignidad… no son occidentales, sino que están enraizados en el islamismo. Ahora tenemos las herramientas y el conocimiento para extenderlos entre los cientos de millones de musulmanas.

P. ¿Qué opina su familia de sus ideas?

R. Mi familia siempre me apoyó. Mi madre, pese a ser ama de casa, siempre nos dijo que teníamos que ser independientes y ganar nuestro dinero para no depender de un hombre.

Que batalla se ha librado y ganado en el mundo diciendo estoy a favor del consenso?